domingo, 30 de marzo de 2008

A veces, de la nada se crea un todo

Siempre me viene a la memoria infinidad de catas y degustaciones muy preparadas, anunciadas a bombo y platillo y en las que uno igual se crea una serie de expectativas que luego no se ven cumplidas en la plenitud deseada o creída. Incluso el aburrimiento puede ser tu principal compañía en esos eventos.

Intercambio de correos rápido, un viaje a Madrid y todo listo, sin más preparación. ¿Unos vinos y algo de picar? Bien, que cada uno lleve lo que le plazca. Y de esas simplezas surgen a veces noches tremendamente especiales, de disfrutes eléctricos que te ponen la piel de gallina. Y es que, la belleza de la simpleza es preciosa. Seis personas en una mesa en la que acudimos a hablar sobre vinos, a olvidarnos del día a día, a charlar sobre lo divino y lo humano, a disfrutar de lo que vaya surgiendo y a paladear las sensaciones que cada minuto nos ofrece. Sí, el disfrute de los pequeños momentos es deseable.
De los buenos amigos siempre se aprende y en el caso nuestro nos gusta seguir las “peripecias” de una persona a la que tenemos un especial afecto en este grupo. La jornada se la dedicamos a él. Creo que si lee estas líneas sabrá quién es. Simplemente, te esperamos en alguna.

La noche se presentaba agradable. El Barcelona había perdido y animaba más mis ánimos madridistas, el tráfico estaba mejor de lo esperado y evitaba así enfados innecesarios al volante y llegar con prisas y sofocones al sitio indicado, por lo cual el sentarme a la mesa iba a ser bastante relajado y con buen humor.

Apareció en mi primera copa un Vinho Verde de Quinta do Montinho, de la añada 2005. La vegetalidad de esta primera propuesta me recordó que lo mejor era olvidarla lo antes posible. Hubo quórum. No nos convenció. Primer ensayo fallido. Bueno, era un telonero muy normalito.

“Prueba esto”, me dice la persona que tenía a la derecha mientras estaba hincándole el diente a un delicioso salchichón ibérico. ¡Ostras! ¿Qué es esto? Apunta buenas maneras. Mucha frutita blanca madura, la madera sutilmente camuflada, tiene apuntes de compota y de pastel de manzana. En boca está maduro en sabor y vivo en su recorrido, con buena acidez y un final elegante y de mediana persistencia. Un Regio blanco 1996 de Bodegas Palacio (D.O.Ca. Rioja) muy disfrutable.

Los canapés estaban deliciosos, así como el atún ahumado con el siguiente vino. Mientras llegaba el catering de comida japonesa decidimos ir probando el trío de diferentes vinos blancos. Borgoña y Rioja iban a ser protagonistas, en diferentes estilos pero con propuestas que nos parecieron de mucho peso. El primero del trío se presentaba de un color amontillado, con ligera turbidez. Matices oxidativos en la nariz pero el “bicho” conserva algo. Unos aromas como de melocotones, fruta escarchada, higos, toques acaramelados y amielados empiezan a entrar en las fosas nasales. Lo dejé en la copa tras un leve sorbo en el que el vino mostraba estructura, acidez, persistencia, volumen, elegancia. Luego volvería a él, a probar este López de Heredia Viña Tondonia blanco 1961 (D.O.Ca.Rioja) que estaba empezando a mostrarse tras permanecer tantos años en la botella. La verdad es que soy mucho más defensor de los blancos de esta bodega que de los tintos, prefiriendo además en general los Bosconia que los Tondonia y este blanco empezaba a mostrar ese gusto que me dan este tipo de vinos. Bufff…

El Cuvée Antoine 2004 de Catherine & Claude Marechal era la primera incursión borgognona. Un blanco genérico de la zona de Beaune que en principio mostró un excesivo uso de la madera en sus aromas. Tostados, especias, frutos secos se imponían a los destellos leves de flores flancas y aromas afrutados. En boca me encontraba un poco de forma similar, teniendo el vino volumen y buena acidez pero en el postgusto final la barrica era demasiado predominante.

De estilo muy distinto fue el Puligny-Montrachet 2004 de Louis Carillon. Más pálido en color y mucho más rocoso en olor y sabor. Fantástica expresión mineral la de este vino, olía a pura roca, mezclado con cítricos, leves aromas lácticos y herbáceos, todo muy bien compensado. Meter la nariz en la boca te transportaba a un suelo, a una piedra, a una sensación que me seduce en los Puligny, con frescura vegetal (que no verdores) y que me resulta muy placentera. En boca entra con potencia, acidez tremenda y vuelve a dejar sensaciones minerales muy intensas, con largura y buena estructura. Muy bueno para mi gusto este blanco.

Combinando los vinos íbamos dando cancha al Tondonia blanco del 61. No sé si La Rioja volverá a hacer este estilo de vinos blancos pero como no viviremos para contarlo, aprovechemos el momento que de vez en cuando nos ofrecen estas oportunidades. Para soñar…

El catering de Kabuki apareció en la mesa y mientras se abrió el primero de los vinos tintos. Buen trabajo hizo el que lo abrió (el amigo Pedro) y rápidamente hubo una persona que olió lo que se estaba sirviendo y fue claro: ahí hay un vinazo escondido. Enrique no se equivocaba ya que este López de Heredia Viña Tondonia tinto 6º año de los años 60 hizo el silencio entre los presentes.


Algo eléctrico, emocionante. Digamos que mantenía cierta tonalidad rojiza dentro de su media capa ligeramente atejada. En nariz era un rosario de sensaciones diferentes, desde trazas de frutillos negros maduros, hasta aromas de trufas, hojas secas, tierra mojada, ligeros cueros iniciales, madera vieja muy sutil. La boca es deliciosa, elegante, fina, sabrosa, una pelota en tu paladar, donde acidez, alcohol y tanino se funden en una sensación placentera. Muy largo en el postgusto. Le dejaríamos poco a poco en la copa mientras pequeños sorbos se iban dando a este auténtico vinazo.

Hablábamos de lo que se produce, de lo que se producía, de cómo ha variado el grado como dijo bien Olaf, de cómo el enmascaramiento maderístico a la materia prima cobija errores, en fin…muchos temas de reflexión en torno a una copa de este vino. Es para meditar y reflexionar.

Y el vino seguía. Ya decía que en general en tintos me quedaba con Bosconia en el caso de esta bodega de Haro, pero miren ustedes, a veces lo mejor es quedarte con ambos.
La siguiente propuesta era la de descorchar dos vinos de 1989. Un Contino Gran Reserva y un La Rioja Alta Gran Reserva 904. Y fue una buena opción. Es posible que algo penalizada por ponerlos detrás de ese espectáculo anterior pero ambos del 89 me parecieron francamente interesantes dentro de otro estilo que, por edad y por formas, lo demostraban frente al Tondonia. Dos vinos para disfrutar y reflexionar copa en mano.

El 904 es un vino que generalmente me encanta. Mi respeto hacia los vinos de esta bodega es muy alto porque me he encontrado con verdaderos momentos de disfrute ante copas de La Rioja Alta y me metí con ganas a este de 1989. Joven y vivo se encontraba el vino, con aromas de frutos negros y rojos maduros, especias suaves, ligera humedad inicial, aparecen ahumados, aromas como de castañas asadas y un fondo balsámico elegante. En boca el vino me parece muy sabroso, elegante, bien equilibrado, todavía bastante vivo, largo, profundo e intenso. Francamente bueno e invitando a beberlo copa tras copa. ¡Bravo!

El Contino me pareció una línea algo más moderna, con un mayor predominio de frutas rojas, especias, tostados finos. Todo muy bien integrado y con una nariz intensa y muy elegante. En boca el vino es muy vivo, con un tanino todavía por integrarse en el conjunto, acidez buena y un final apoteósico de sensaciones variadas como en la nariz. Está joven, pero es un chaval que promete grandes momentos como el que ya me dio ayer. ¡Magnífico!

Era el último vino de Rioja de la noche (dejamos en la recámara dos Ardanzas bien talluditos, uno del 81 y otro de los años 40) y las sensaciones que nos daba esta región que tantos defensores como detractores tiene habían sido especiales. Elegancia, finura, complejidad, eran adjetivos hablados mientras tomábamos estos vinos y colocábamos a La Rioja como una región que realmente nos hacía disfrutar. Y no podemos decir lo mismo en todos los casos.

Mientras, iban apareciendo unas excelentes albóndigas caseras de las de mojar pan sin hartarse y unos pocos callos para ir acompañando la velada…Soy de fácil conformar y casi todo me gusta, así que si digo que estaba todo muy bueno igual no les signifique nada. Gracias por esas dos maravillas gastronómicas.

El Côte-Rôtie Vieilles Vignes 1999 de Marie-Claude Lafoy&t Vincent Gasse fue una incursión espectacular en el Ródano. Me encanta su nariz compleja en frutillos rojos, matices terrosos, ligeras violetas y recuerdos ahumados y como de carne asada. En boca es delicioso, con acidez y profundidad, gran estructura, equilibrio, un syrah que me ha gustado mucho. Sin estridencias, pura tierra, puro suelo. Muy largo. Muy diferente a lo que he probado de esta variedad fuera de estas zonas del Ródano.
Dimos un giro radical en el siguiente vino de la noche y nos fuimos a la uva Tannat con un Bouscassé Vieilles Vignes 1996. Un Madiran de Brumont que se muestra muy fresco y potente, con gran tanino de uva, con 12,5 graditos, ligeramente rústico y con personalidad apabullante. No exento de elegancia. Un vino que me gustaría volver a probarlo dentro de unos cuantos años.

Quedaba el último fogonazo y fue apoteósico. Un Vin de Paille de Durand-Perron 1996 de bonito color dorado brillante. Deliciosa nariz y frescura en la boca, realmente vivo, nada cansino. Aromas iniciales de frutos en compota, orejones, pasas, hierbas aromáticas y frutos secos garrapiñados, tiene un toque como de alguna conífera en nariz, flores silvestres y un toque amielado sutil. En boca como decía mantiene una frescura envidiable, largo, graso, con volumen. Era delicioso tenerlo un rato paladeándolo en la boca. Bufff, muy rico.

Final antológico para una noche especial, surgida de la nada y sin ningún tipo de preparación previa sobre los vinos que iban a beberse.

A todos los que han hecho posible (amigos, bodegas, etc.) esta orgía del disfrute desde aquí mi más sincero agradecimiento. La vida es demasiado corta como para beber mal vino. Aprovechemos mientras.

Para terminar, me apetece disfrutar con una de mis canciones favoritas. 10 minutos sensacionales. La primera vez que la escuché en directo, el saxo de Clarence Clemons me puso la carne de gallina. Todavía lo consigue. Algunos vinos (de ayer y de otras ocasiones), también.

http://es.youtube.com/watch?v=8KM_6a2t0dQ




Un saludo
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sábado, 22 de marzo de 2008

Viernes Santo en forma de copa de vino

Viernes Santo en Madrid. Época de procesiones y fervor religioso en una noche fresca en la cual unos cuantos amigos decidimos aplicar nuestra particular devoción a Baco. Sí, ofrecimos una típica liturgia que giró en torno a diferentes botellas de vino pero en la que hubo un denominador común: el buen humor

La consigna había sido clara y a las 21.00 aparecimos en el “templo”, que desde aquí quiero dar las gracias a su dueño por el ofrecimiento y por aguantarnos. Cualquier día de estos la casa sale ardiendo…

Los diferentes “pasos” o “estaciones” de esta noche fueron:

Muestra de Patio 2007 (La Mancha) sin terminar todavía la maloláctica

Torque Do Castro 2006 (D.O.Ribeiro)

Mendall Blanc 2006 (Vi de Taula de la Terra Alta)

Champagne Michel Brocard Brut

Champagne Michel Brocard Cuvée Prestige

Schlossgut Diel Dorsheimer Goldloch Sekt Riesling Brut 2000 (Nahe)

Champagne De Sousa Zoémie Brut Précieuse

Ochoa Rosado de Lágrima Vendimia Seleccionada 2007 (D.O.Navarra)

Patio 2006 (Vino de la Tierra de Castilla La Mancha)

Cauzon 2006 (Vino de la Tierra Norte de Granada)

El Chaparral de Vega Sindoa 2005 (D.O.Navarra)

Penfolds Bin 128 2001 (Coonawarra-Australia)

Antonio Caggiano Azienda agrícola S.R.L. Taurasi Tauri Aglianico dell `Irpinia 1998

Paternina Conde de los Andes Reserva 2001 (D.O.Ca. Rioja)

Domaine des Sablonnetes Coteaux du Layon Rablay 2005

Oloroso Tradición 30 años

Con algo de picar, como unas clásicas torrijas entre otras cosas, pasamos el Viernes Santo. Los rezos fueron bien dirigidos y las plegarias fueron escuchadas.

Se avecina un disfrute futuro en forma de añada 2002 en lengua germana…Empezamos a calentar motores.

Un saludo

jueves, 20 de marzo de 2008

Carla en el Palacio del Elíseo


Viene mi madre con una revista que es como la Biblia del papel couché, es decir, el Hola!. Me enseña un reportaje maravilloso de la Señora, ya no señorita, Carla Bruni en el Palacio presidencial del Eliseo en París y me pregunta si conozco algo señalando una foto en concreto.

Dicha foto muestra a Bruni en la bodega del Eliseo, llena de botellas entre las que se adivinan por la etiqueta Moutones-Rothschild, bastante Figeac, Palmer, Pavie, etc.

Dicen que cuentan con más de 20.000 botellas y que a su esposo Nico no le gusta el alcohol pero sí agasajar a sus invitados.

La pregunta de esta semana es: ¿Con qué agasaja Nicolás Sarkozy a sus invitados?

a) Con los vinos de la bodega del Palacio
b) Es Carla la que agasaja
c) Son compatibles ambas opciones

He llamado al Eliseo pidiendo cita. Veremos, estoy en lista de espera pero no sé si por la opción a), la b) o la c)

Ya ven, tonterías que encuentra uno.


Algo más serio es el último disco del "león de Belfast": Van Morrison. Ha sacado "Keep It Simple", una lección de folk, blues y country en menos de una hora. Algunos artistas, como los buenos vinos, envejecen que da gusto.

Un saludo

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domingo, 16 de marzo de 2008

Unos vienen, otros van, algunos vuelven

Aprovechando una lectura al blog de Olaf & Jose (Uno +... ) y que estaba aquí degustando una sydre Argelette 2006 normanda fantástica de Eric Bordelet junto a un poco de queso de cabra me preguntaba, al ver la etiqueta de la sidra que marca 4 grados alcohólicos, si en el vino empiezan realmente a cambiar las corrientes. Recientemente sacaba una bodega de Jumilla una partida de un vino bajo en alcohol y parece ser que ahora se alerta constantemente sobre este asunto (para más datos recomiendo leer el blog citado anteriormente)

Según comentan en algunos foros de opinión parece ser que el consumidor empieza a tener cierto hartazgo de vinos con un mayor contenido alcohólico (no lo tengo tan claro). Además, las cosas se han puesto duras con los controles de alcoholemia.

Me hace gracia, y mucha. Hasta los años 90, no mucho alcohol se veía en las diferentes etiquetas pero la moda cambió y los contenidos en etanol aumentaron en zonas donde ese contenido no había sido nunca tan elevado. ¿Causas?: Muchas.


Pero lo que planteo es: ¿Volverá un nuevo cambio?. Me preocupa que estos temas parezcan como si pongo y quito alcohol a mi antojo en el vino, como si la técnica influyera demasiado.

Solamente aquellas bodegas sin una idea, sin una plena convicción, sin una filosofía propia o rumbo claro entrarían en este juego. Ahora pongo, ahora quito. ¿Hay seriedad? Para mi, ninguna. Por eso, me alegra haber defendido siempre la misma postura tanto desde el punto de vista de un pequeño consumidor, como de un pequeño productor.

Aquellos que produzcan vinos con más de, por ejemplo, 14,5 grados, que los defiendan. Aquellos que produzcan con menos de 14,5 grados, también. Pero sean coherentes si es que realmente confían en su vino. No critico ni a unos ni a otros, sí a los bandazos en función de modas. Que cada palo sostenga su vela y que comercialmente lo defienda como pueda.

Suena Rory Gallagher en el equipo…Me encanta. Pureza.

Un saludo

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sábado, 15 de marzo de 2008

Una feria, dos momentos, tres historias, cuatro sorpresas, unos jugones, seis amigos, siete lobitos

El lugar de la feria: Barcelona.

Los dos momentos: Apertura y cierre

Las tres historias: Gente que viene a comprar, gente que viene a vender, gente que viene a beber.

Cuatro sorpresas: La gente de L´Excellence, Santiago & Santiago (y acompañantes) de diferentes Islas Canarias, Damia y Enrique

Unos jugones: Pedro & Pedro (uno de Gran Canaria y el otro de Aranda), Olaf, Herr Direktor, Samuel, Víctor y Pepe.

Seis amigos (previos): Trimbach Clos St Hune 1976, Francois Chidaine Clos du Breuil Montlouis-Sur-Loire 2005, Huet Vouvray Le Clos du Bourg Moelleux 2002, Huet Vouvray Le Mont Moelleux Première Trie 1996, Huet Vouvray Le Haut Lieu Demi-Sec 1985, Mugneret-Gibourg Nuits St. Georges 1er Cru "Les Chaignots" 2004

Siete lobitos: los que tiene la loba. Pasaron y bebieron vino. Gente como Ryan Opaz, Nerea, Iñigo y Asier de San Sebastian, Álvaro de Sevilla, Mario de Asturias, Javier de Santiago de Compostela, Enrique de Murcia, y muchos más.

A todos: gracias.

martes, 4 de marzo de 2008

Ferias y feriantes


Aprovechando que en las próximas semanas se celebran dos importantes ferias de vinos a nivel europeo me parece interesante realizar alguna reflexión al respecto. Me estoy refiriendo a Alimentaria y a Pro-Wein. La primera de ellas se celebra en Barcelona y es algo más que una dedicación única y exclusivamente al mundo del vino, ya que en Alimentaria se dan cita muchos exponentes de todo el sector alimentario. De carácter bianual pienso que es, posiblemente, la feria más representativa de las que se celebran en la Península (Fenavin me gustó bastante también). Y justo acabada esta feria empieza Pro-Wein en Düsseldorf, de celebración anual y dedicada solamente al sector vitivinícola a nivel mundial. La verdad es que la proximidad de fechas resulta, desde mi punto de vista, bastante perjudicial tanto para las empresas pequeñas españolas como para posibles clientes extranjeros que a lo mejor tienen que elegir entre acudir a una o a otra, y en este punto, si me pusiera en el papel de comprador de vinos y conociendo ambas, acudiría a la ciudad bañada por el Rhin ya que la oferta es mucho mayor.

Recuerdo el año pasado lo interesante que me pareció Pro-Wein. No sólo en vinos alemanes y austriacos que se presuponen con altas participaciones, si no con vinos franceses, italianos, griegos, suizos, eslovenos, húngaros, chilenos, portugueses, argentinos, australianos, neo-zelandeses, etc y con una también alta participación de bodegas españolas aunque fui muy crítico con la organización de estas últimas en una mezcla o mejunje difícil de comprender para en comprador extranjero. Esta participación tan variada no se ve, o al menos no la vi, en el pasado Alimentaria en donde la oferta española es abrumadora frente a la escasa presencia extranjera.

Pero la cuestión que me planteo es si desde el punto de vista de las bodegas es interesante o no acudir a estos grandes eventos. Conozco muy diversas opiniones de gente del sector a favor y en contra de participaciones en ferias de este tamaño, o de opiniones más favorables hacia ferias más locales y/o regionales, o de la no participación en estos encuentros.

Sabemos que el coste de participación suele ser alto, que la preparación de la misma puede ser larga ya que hay que contactar con bastante gente para conseguir que la feria salga provechosa, que los resultados lógicos no invitan a la inmediatez de óptimos rendimientos pero a pesar de todos esos puntos negativos considero que, aunque las bodegas no se deben dedicar a ser feriantes por el mundo, sí es interesante cierta planificación y presupuesto para acudir a algunos de estos eventos como escaparate para mostrar el trabajo desarrollado ya a sea en eventos mundiales, nacionales o más locales. Para algunos puede servir para captar clientes nuevos, para aquellos que ya tienen todo vendido siempre es bueno que clientes finales o clientes de sus distribuidores o importadores les vean y puedan hablar con la bodega y contrastar opiniones, o incluso es bueno acudir para ver qué hacen los demás e informarse, contrastar opiniones y aprender. Eso nunca está de más, al menos desde mi humilde opinión.

¿A ustedes qué les parece?


Un saludo
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domingo, 2 de marzo de 2008

Más membrana

No sé si se acuerdan ya de las membranas de las levaduras, aquello que intenté esbozar hace algún tiempo en una trama de este blog y que me hubiera gustado retomarlo con más celeridad pero me ha sido imposible. Para refrescarlo pongo el enlace (http://iglegorburu.blogspot.com/2008/01/membranas-lo-light.html) ya que me servirá para enlazarlo en donde me quedé y que me parecía interesante desarrollarlo.
Lo primero era la cuestión del pH interno de la levadura y su mantenimiento. Claro, nos encontramos con el vino que anda con pH entre 3 y 4 (cada día más cercanos al extremo superior del intervalo) y la levadura lo tiene sobre 5 y 6, lo que crea una cierta diferencia que provocará que iones de hidrógeno intenten entrar en la levadura a través de su pared y membrana para bajar el pH interno de nuestra amiga e igualar las cosas (a mayor concentración de hidrógeno más acidez, menos pH ya que la fórmula de cálculo es: pH = -log [H+]

La levadura, como cualquier otro bicho viviente, al encontrarse con cosas extrañas que entran en su interior pues intentará expulsarlas, y así usa una enzima (ATPasa) para expulsar hidrógenos al exterior. El problema es que las enzimas necesitan energía (ATP) para trabajar y debe competir por esa energía con las proteínas de transporte que ya vimos que tenía la membrana y que se encargan de ir transportando los azúcares para convertirlos en alcohol durante la fermentación alcohólica y también gastan ATP para ello. Total, que vemos que durante la fermentación hay una competencia interesante y a la vez problemática dentro de la levadura (no así en la respiración…por lo que a la levadura le sería más fácil optar por esa vía, pero amigo, a nosotros no nos interesa porque…¡¡queremos vino, y el mosto debe fermentar!!)

Entonces, hay que intentar que la levadura fermente y tenga buen alimento para ello (nitrógeno principalmente que sea asimilable). Pero ¿qué pasa si existe deficiencia en este alimento? Pues mire usted, si yo no como y cojo energía…pues no trabajo parece ser que nos dice nuestra levadura. Pues eso es más o menos lo que pasa, que al existir carencias de “alimento” se para todo un poco, la levadura sigue expulsando hidrógenos por medio de la ATPasa y en cambio no entran hidrógenos ya que no hay alimento…y entonces mi amiga se satura, dice que no puede más y muere, es decir, se para la fermentación. De ahí la importancia de que el alimento esté disponible para la levadura (ya hablaremos más en detalle sobre las condiciones, alimentos, etc). Vamos, como en el caso de los humanos, lógico y normal. Si ya decíamos que estos bichitos no eran tontos….

Y si encima vamos notando que va subiendo el etanol por empezar a hacerse la fermentación, se van a ir poco a poco produciendo más huecos en la membrana por lo que habrá más huecos de entrada para más hidrógenos y esto hará que baje el pH interno rápidamente y se pare la fermentación. De ahí el efecto tóxico que crea el etanol sobre la levadura a medida que va habiendo más (ya que el azúcar se fermenta) y que se ve incrementado y acelerado si las temperaturas de fermentación son demasiado altas. Por eso vigilen, que más allá de aproximadamente los 32º C de temperatura fermentativa…”los caminos del Señor son misteriosos.”

Para que vean que el alcohol en exceso es malo no sólo para la levadura les dejo lo siguiente:

http://es.youtube.com/watch?v=PnXQk5EGxKo

Un saludo

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domingo, 24 de febrero de 2008

Unas cuantas zonas en una noche de sábado

Unos embutidos, unos diferentes quesos y otras viandas sustentaron una buena tarde-noche de sábado en torno a diferentes botellas de diversas zonas vitivinícolas puestas sobre la mesa por diferentes amigos que nos juntamos a degustar unos vinos. Con muy buen humor se desarrolló la jornada, lo que se agradece, y vuelve a poner de manifiesto que esas cenas improvisadas en las que la preparación es prácticamente nula y cada uno aparece con algo más de 75 cl bajo el brazo son ocasiones en donde el disfrute puede alcanzar interesantes cotas de altitud.

De entrantes decidimos probar tres botellas a palo seco. La primera había sido abierta por uno de los presentes el día anterior y quedaba una buena cantidad de vino todavía a repartir. Tenía unos abunda
ntes posos en los restos vínicos que quedaban, con un color un tanto oscuro parduzco. Nariz intensa, bastante jugosilla en matices, parece un vino de cierta edad, conserva fruta negra madura, ahumados, especiados en pimienta verde, clavo, hojas secas y ligeros dejes de madera de cierta finura, apuntamos a la Cabernet Sauvignon. En boca es un vino elegante y potente, acidez buena, un tanino bien presente, muy sabroso y con cierta untuosidad y volumen. Buena persistencia en la boca. Me parece un magnífico vino. Resultó ser un Pauillac de 1982: Château Haut-Bages-Libéral.

Tras liquidar este Burdeos nos fuimos a Hungría. Sí, un salto verdaderamente vertiginoso. Apareció un Chateau Kurdi Selection Egri Cserszegi Fúszeres 2003. La etiqueta indica que tiene Traminer y algo más dice en húngaro pero la verdad es que mis conocimientos de ese idioma son tan amplios que no logro descifrarlo. Que me perdonen los amigos húngaros pero empezaré por un cursillo básico pidiendo a Planeta que ponga algún coleccionable en el mercado.

El vino parece un Moscatel normalito en la nariz. Demasiado perfume que puede resultar empalagoso. Recuerda cuando entras en la sección de perfumería de unos grandes almacenes conocidos y te apabullan fragancias en la pituitaria. Pues bueno, parece al agitarlo un poco que puede tener cierto volumen en boca pero amigo, las apariencias engañan. Más plano y sin matices que un manantial de agua. En fin, perfectamente olvidable e incluso recomendable olvidarlo.

El rosado de Ruiz Villanueva es una mezcla de Cencibel, Merlot, Cabernet y Syrah y curiosamente no pone la añada por ningún sitio. Es un rosado agradable, de mediana intensidad aromática y con cierta complejidad. Matices de bayas rojas y yogourt de fresas sutiles, no es una bomba de golosinas, un toque láctico inicial en nariz, se deja abrir poco a poco. En boca está bien equilibrado, con acidez media y bastante redonda, sin mucha longitud.

Ya las ganas de hincar el diente a la comida empezaban a aparecer y decidimos abrir para acompañar a los primeros entremeses un Galgueira Selección 2006 de Valdeorras. Un 100% Godello sobre lías elaborado por Germán Rodríguez Prada y que supuso un regalo de nuestro buen amigo Carlos (Roco & Wines ) en su reciente visita a Madrid. Pues Carlos, nos ha gustado este Godello. De color amarillo verdoso, bastante limpio y brillante. En nariz tiene buena intensidad, de manzana verde, pera, heno, piel de cítricos, recuerdos de crema pastelera y de talco. En boca es algo graso, buena frescura y final ligeramente amargo. Es amplio, con estructura, de buena persistencia. Me ha gustado.

El Bruno Clair Bourgogne Blanc 2004 aparece un tanto cerrado, prieto, tieso, no muy expresivo en sus inicios. Creo que no se ha desarrollado mucho en botella, ligeros aromas de hierba recién cortada, frutilla blanca y cítrica, savia, y un toque mineral agradable. En boca siento la misma sensación, buena frescura, sabroso, deja postgusto mineral y como de césped. Le daría más tiempo a este básico. No me disgusta.


El Livio Felluga Pinot Grigio 2004 aparece con un color amarillo bastante brillante. Un Friuli intenso, aromas de albaricoques, melocotón, mandarina, hasta a veces un poco cansino. En boca se le nota un tanto medio de frescura, con cierta grasa y buena longitud. Vuelven a apreciarse las sensaciones de esas frutas de hueso.

Era el último de los vinos blancos que se iban a beber en este tour Burdeos-Hungría-La Mancha-Valdeorras-Borgoña-Friuli que llevávamos hasta el momento.

Vamos a los tintos y empezamos en una región cercana a Chablis: Côtes D´Auxerre. El Pinot Noir 2004 “Corps de Garde” de Ghislaine & Jean-Hugues Goisot no aparece en su mejor estado ya que aromas de sulfhídrico intensos aparecen inmediatamente al servir el vino en las copas. La oxigenación ayuda algo pero el vino parece “tocado”. Le daremos si podemos una segunda oportunidad.


Le Rouge de La Garreliere 2004 aparece delicioso en la nariz, un puntazo de pedruscos, fruta negra madura, hojarasca, recuerdos de hongos y ahumados, complejo, con una boca que parece un filo, con acidez, tánica, sabrosa, demasiado primario todavía pero me ha parecido una gozada. ¡Quiero más de este Cabernet Franc de Touraine! Creo que anda por los 7 €…


Michele Chiarlo La Court Barbera D´Asti 1999 es un vino que conserva una importante capa de color. Oscuro, casi negro opaco con ciertos guiños a tonos más atejados en sus bordes. Abierto unas dos horas y media antes de tomarlo el vino es intenso en nariz, con aromas de ciruela negra, regaliz, tierra húmeda, ceniza. En boca es denso, graso, con volumen, sabroso, buena acidez y tanino muy vivo, buena estructura y con vida por delante. Largo y complejo. Muy rico.

Había que volver a la península y dimos cuenta de un Gran Claustro 1995 de Castillo de Perelada. Un coupage de 40% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 15% Cariñena y 15% Garnacha que se muestra más maduro en nariz que en boca. Fruta negra y especias se combinan con aromas de hojarasca, tostados y chocolante negro. En boca es un golpe de tanicidad, un tanto desequilibrado en ese punto, buena acidez y bastante sabroso. Buena persistencia y sensaciones bastante especiadas en el postgusto. ¿Se conseguirá integrar más con el tiempo?.

Terminamos con el Jurançon Charles Hours Uroulat 2004. Muy interesante este vino de cTolor amarillo dorado no muy intenso, bonita nariz, acaramelada, con toques de pastelería, higos. Podría parecer empalagoso pero se mantiene con una grandísima acidez que lo hace muy disfrutable, con buena untuosidad y persistencia. Tomado junto a queso azul el resultado fue desde mi punto de vista muy bueno. Para repetir




Habían sido casi cinco horas intensas, desde las 21.00 p.m. y era hora de regresar a casa. Muy divertido.


Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

lunes, 18 de febrero de 2008

¿Bodegas? ¿Restaurantes? ¿Ambos? ¿Nada?

Estaba hace poco hablando con un hostelero que tiene una carta de vinos bastante bien apañada y que muestra cierto interés por el mundo del vino y me hizo una pregunta que considero inteligente:

¿Cómo queréis que un hostelero venda vino si luego nos quitáis clientes con esos restaurantes que se están montando en cada bodega?

Pues oiga, que estoy de acuerdo. No se me enfade. Como dije en el anterior post, zapatero a tus zapatos aunque no creo que esta sea la causa principal del por qué de la falta de rotación de vinos en la hostelería. Que si quiere que nos enfademos hablamos de los márgenes en la hostelería. Pero eso sería otro tema. Y en este, pues le doy la razón a este hombre de los fogones.

La verdad es que dando una vuelta por cierta zona cercana, uno se encuentra con multitud de bodegas que ofrecen, no ya contratar un catering por si tienen alguna visita importante y que lo veo como buena opción para casos puntuales, si no un restaurante puro y duro.

Si yo fuera un propietario de un establecimiento de hostelería no vendería ese vino. Así de rotundo. Si una bodega ofrece, por ejemplo, comidas para 70 personas y ofrece su vino en las mismas…pues igual algún cliente le quita al hostelero. ¿Y luego va a ir a pedirle que le meta el vino en la carta?...

Ahora estas modas de reclamo enoturista parece que implican que la bodega parezca un centro comercial: bodega + restaurante + tienda + hotel + spa + …¡oigan, pongan putiferios también!

No lo veo así. Sí al enoturismo planificado, como región, en donde un visitante pueda acceder a bodegas y disfrutar con el verdadero trabajo de éstas, a hoteles con encanto de la zona, a restaurantes típicos, y en el fondo, a contribuir al desarrollo de la zona en donde todos sus ingredientes puedan verse beneficiados para hacer un plato global más apacible y disfrutable.

¿Y si hablásemos de casos en donde la distribución ni es respetada y es saltada?. Pues eso, que nos olvidamos del refrán ese inicial de los que fabrican zapatos.


Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

martes, 12 de febrero de 2008

Dos incursiones y un rock

Ahí va la primera

http://www.wineatlas.net/es/2008/01/25/189-google-podria-comprar-una-bodega-en-nueva-zelanda.html

Pues bien, otro más. Esto anima todavía más al incipiente mercado de bodegas del que hablábamos en la trama anterior de este blog. Leía hace poco que muchas inmobiliarias estaban cerrando debido a la escasez de movimiento en la venta de pisos. Desde aquí pedimos una reconversión bestial y profunda: en vez de pisos, vendan bodegas.

Para que luego no digan que no ayudamos a paliar esta crisis que se avecina o que ya está.

La segunda noticia se refiere a otra incursión en el mundo del vino por parte del sector de la moda:

http://megustalamoda.es/2007/12/12/el-vino-de-roberto-cavalli-a-la-venta-en-marzo-2008/

La verdad es que no sé cómo estará el vino pero el diseño de la cajita se las trae…Ya teníamos a otros diseñadores inmersos en diferentes colaboraciones con este sector y ahora se une el señor Cavalli.

Esto me recuerda que tengo que dar unos últimos retoques ya que estoy terminando mi próxima colección de alta costura para la pasarela de París. Espero que no me consideren un intruso en su sector. Además, será innovadora porque solamente usaremos motivos vitivinícolas para vestir a los/las modelos. Ya he estado recogiendo hojas de múltiples variedades que serán usadas como única prenda sobre los cuerpos esculturales de los desfilantes y que ayudarán a tapar alguna que otra zona. Que cada uno eche rienda suelta a su imaginación.

¡Qué tiemblen los Valentino, Armani, y demás!...

Zapatero a tus zapatos.

Por el bien de la moda, era solamente una broma. En el sector del vino se admiten a cantantes, futbolistas, actores, actrices, diseñadores, cineastas, constructores, médicos, economistas y así una larga lista de profesiones que se han ido vinculando a este sector desde el lado productivo. Pero hago la pregunta inversa. ¿admitirían esos sectores a profesionales del vino? Tengo mis dudas.

Del rock, algo que no entiende de modas. Eternos, divertidos, irreverentes, inconfundibles, con su estilo propio, el que gusta, no queremos otra cosa, hagan siempre lo mismo:

http://es.youtube.com/watch?v=2SUhcNpUKCs

Tomado de su histórico concierto en la Plaza de Toros de Las Ventas en Madrid (¡qué momentos!) ¿Cuándo volvéis? ¡¡Bandidos!! Os queremos por estas tierras tras esos conciertos en Las Ventas y las tres noches en el Palacio de los Deportes madrileño unos años más tarde. ¡Venga, que ya os toca trabajar algo!

Un saludo

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The Show Must Go On (Queen)

jueves, 7 de febrero de 2008

Anuncio: Oferta inmobiliaria

El mercado inmobiliario se estanca según las informaciones que van surgiendo en los medios durante lás últimas semanas. Y desde Baba O´Wines, aprovechando esa radiante actualidad, queremos contribuir a esta crisis de compra de inmuebles y lanzamos dos ofertas que han llegado hoy y que pueden saciar algunas demandas:

http://www.decanter.com/news/178346.html

http://www.decanter.com/news/178370.html

Como ven, la oferta es jugosa

Lamentablemente no podemos ofrecerles más ofertas de bodegas que se venden por el momento(al menos en público)

Felices compras

Un saludo
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sábado, 2 de febrero de 2008

Unas horas en Pessac (Francia)

A las 9.30 de la mañana el croissant y el café con leche me estaban sentando de maravilla en aquella brasserie perdida en cierta calle de Pessac. El trayecto entre Logroño y esa pequeña localidad cercana a Burdeos había transcurrido sin incidentes y Las Landas nos habían dado la bienvenida entre rectas interminables y bosques que se abrían camino entre una espesa niebla a ambos lados de la autopista. 400 kilómetros separan la capital riojana de la capital del Garona por lo que es una distancia accesible para aprovechar un día y dar una pequeña vuelta.

El timbre de Château Haut Brion lo pulsamos puntualmente a las 10.00 a. m., hora a la que estábamos citados para conocer este mítico templo vitivinícola. La niebla empezaba a levantar y las viñas que rodean al Château se empezaban a mostrar en todo su esplendor. Algunas ya podadas, otras todavía en espera. Algunas viejas, otras recién replantadas como nos explicaron.
El Château es acogedor, con una maqueta en la entrada de todo lo que tienen: explicación de todas las parcelas, de sus suelos, de sus diferentes “terroirs”, de qué va para Haut Brion, de que destinan a La Misión-Haut Brion, de las parcelas cuya uva para sus otros vinos, etc.

Según entras a la izquierda se encuentra la parte de vinificación. Depósitos de acero inoxidable divididos en dos, para realizar en la parte superior la fermentación alcohólica y la maceración, y en la parte inferior la maloláctica.
Estuvimos mucho hablando de la forma de vinificación, de lo que ellos entienden cómo debe hacerse (muy interesante porque luego visitamos por la tarde otro Château que operan de forma totalmente distinta y sirve para comparar dos estilos muy diferenciados) y de su forma de entender este mundo del vino.
El patio interior es precioso, con unas vistas del Château y de las diferentes zonas de la bodega que te dan cierta sensación de paz y tranquilidad. El laboratorio es pequeño pero bien suministrado, con un importante mapa de los suelos de la propiedad presidiendo cualquier trabajo, así como la zona en donde ellos mismos trabajan las barricas junto al propio proveedor tonelero. Eso, sin duda alguna, es un privilegio que pocas bodegas se pueden permitir. Controlan absolutamente todos los procesos.

La nave de barricas queda a la derecha según entras, justo en frente de la de elaboración. Entre 18 y 22 meses someten al vino a su envejecimiento. Hablamos de prensados, de trasiegos, de tostados, de podas, de maceraciones pre y post fermentativas, de levaduras, de temperaturas, de humedades, de historias de aquí y de historias del más allá.

No probamos vino. No era el objetivo. Nos dijeron que como íbamos a visitar también su otro Château La Misión-Haut Brion, allí nos darían algo para probar a ver qué nos parecía.
Agradecer el trato, la paciencia ante las preguntas, y el hacernos sentir muy a gusto en esta visita, tanto en la viña como en el Château.
El Château La Misión-Haut Brion está prácticamente en frente del anterior y pertenece a la misma propiedad. Digamos que todo el proceso de elaboración es exactamente igual que en Haut Brion y la diferencia radica en las parcelas de origen de la uva. Bonitos jardines, bonita capilla anexionada y un estilo de sala de barricas similar al de su vecino Château. También hay que decir que el trato en la visita fue magnífico. Me hizo gracia su sorpresa cuando estuvimos hablando de densidades de plantación (ya saben que es que soy muy pesado con esto). En fin, muchos temas sobre la mesa.

Tienen una veleta con un barco, símbolo de unión comercial entre diferentes pueblos. Antes tenían puesto un barco más grande pero se les vino abajo y ahora lo tienen en una salita donde estuvimos probando unos vinos. Lógico y normal que se les cayera después de ver semejante armatoste :-)). La foto es ilustrativa.


Château Haut Brion 2004 y Château La Misión-Haut Brion 2004 se muestran en la copa de forma bastante diferente. Mucho más amable, abierto, bebible, disfrutable el segundo que el primero, al menos para mi gusto. En el primero, la timidez y la madera son dos notas que se aprecian a simple vista. Sí, madera fina pero algo en exceso. El segundo está más redondo, más primario, más envolvente. Ambos con grata acidez, estructura y tremendamente largos en el paladar. Minerales, frutillas rojas y negras, especias, chocolate, pan tostado, caco son registros que vamos encontrando mientras hablamos del clima, del suelo, de las uvas y dejamos que los vinos se vayan abriendo, si es que se abren, cosa que al primero le cuesta. Nos comentan que ellos también prefieren ahora La Misión porque está como más hecho pero que auguran más recorrido al Haut Brion. No sé, que me lo cuente otro cuando los pruebe allá dentro de no sé cuantos años.

Aún no comprando ninguno a esos precios que circulan por ahí no aptos para bolsillos menores, me decantaría por el segundo.
Un giro de 180º supuso la entrada a Château Pape-Clement, propiedad del señor Magrez junto a otras treinta y tantas bodegas por el mundo. Espléndido edificio rodeado de su bonito viñedo cercado y con una concepción en la elaboración diferente a la de sus vecinos. Tinos de roble, malolácticas en barrica, maceraciones pre-fermentativas, más variedad de barricas…Todo algo diferente.
La visita fue algo más fría que las primeras pero igualmente interesante. En el jardín a mano derecha se abre la nave de imponentes tinos de roble con sus mesas de selección, todo tremendamente limpio y bien expuesto, al igual que la de barricas, con diferentes métodos de trabajo que los de las otras dos visitas realizadas.

Incluso tienen tienda con vinos de diferentes zonas. Todo un poco más comercial. Probar el Pape-Clement de la última añada que están comercializando: 10 €. Pues no sé cómo está porque no lo probé.

Le Clementine (2º vino) estaba un poco caliente servido. Pero como ya dije, no eran los vinos el objetivo de las visitas. Además, había que coger el coche de vuelta a España después de estas agradables horas pasadas viendo viñedo, tres históricos Château y escuchando cosas interesantes.
Los 400 kilómetros de vuelta supusieron un cierto debate en el coche.









Un saludo
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miércoles, 30 de enero de 2008

Membranas a lo "light"

Vamos para el interior. Esa podría ser la típica frase del que te está enseñando una casa y que ahora ve cómo el mercado inmobiliario español se estanca y se avecinan, según dicen los expertos, tiempos en donde el cinturón debe apretarse. Pero no, aquí el interesante tema inmobiliario no es el motivo que me lleva a escribir unas líneas. Aunque en el fondo, las amigas de las que venimos hablando son como un inmueble, con su “cocina” por donde suelen comer o si se ponen un poco más picaronas con su “alcoba” en donde la reproducción sexual ya vimos que podía llevarse a efecto.

Pero si avanzamos hacia ese interior desde la membrana de glucanos y manoproteínas que vimos que las levaduras poseían, nos encontramos con la siguiente parte más importante de la estructura de estos hongos: la membrana plasmática. La verdad es que cualquier membrana siempre va a ser como una especie de barrera, y en este caso así es. Lo que pasa es que es una barrera un poco selectiva porque va a controlar los intercambios de sustancias que se producen entre la célula y su medio externo. Imagínense: azúcares (ya decía yo que algo de cocina también se cocía por aquí…), nutrientes, que salga el etanol producido, etc. Pero claro, no puede ser 100% permeable porque si no esto sería como el camarote de los Marx. Y la levadura no es tonta.

En esta permeabilidad hay un factor que va a influir mucho en ella y es la temperatura. Sí, los graditos serán determinantes a la hora de que pasen o no determinadas sustancias, de que salgan o no determinados compuestos… ¿les suena ahora por qué se pueden producir esas paradas de fermentación a temperaturas muy altas o muy bajas? Pero no vayamos adelantando acontecimientos… (Seguro que ya adivinan que en esta membrana, en las primeras fases de dicha fermentación la actividad de transporte de entrada de azúcar es alta…)

Esta permeabilidad y la constitución de la membrana están relacionadas ya que van a ser los ácidos grasos de la misma y su composición, los que controles esta actividad permeable. Si se preguntan qué es un ácido graso les recomiendo de nuevo que acudan al Lehninger, aunque si no quieren (no es barata la broma) les dejo unos enlaces con algo del tema:

http://milksci.unizar.es/bioquimica/temas/lipidos/acidosgrasos.html

http://www.textoscientificos.com/quimica/acidos-grasos

Esos ácidos grasos aparecen formando lípidos (grasas) en la membrana (en doble capa lipídica). Suelen ser fosfolípidos con ácidos grasos en forma de cadena de 16C-18C (hidrófobos) y esteroles (forma más redondeada e hidrófila) y estas grasas son aproximadamente un 40%-50% de dicha membrana. En torno a otro 50% lo constituyen las proteínas, pudiendo ser éstas de muchos tipos (de transporte responsables de esa selectividad de la membrana respecto a los productos que salen o penetran, enzimáticas de membrana que trabajarán en la transformación de sustratos para que luego se den otros procesos, estructurales, etc).

En definitiva, todo es como un mosaico, y por eso adquirió el nombre de “modelo de mosaico fluído” (de Singer y Nicholson).

Quizá sería muy interesante ver cómo se dan algunos procesos concretos (antes de seguir profundizando en la célula y llegar al citoplasma y sus orgánulos) a través de esta membrana pero eso lo dejo para la siguiente historia (por ejemplo, el tema del mantenimiento del pH interno, o la deficiencia en nitrógeno asimilable, o el efecto tóxico que va causando el etanol…).

Pero bueno, mientras beban vino que yo también lo haré y les hablaré de mis horas pasadas en Pessac el otro día. Observé alguna “chabolilla” guapa por ahí…e incluso hacen vino dentro. O eso dicen.

Ya veremos.

Un saludo

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Yhe Show Must Go On (Queen)

domingo, 27 de enero de 2008

Cuatro vinos, cuatro zonas, cuatro músicos: Un director de orquesta

Sin preámbulos:
Primer vino: Hermitage Blanc 2000 de Tardieu Laurent. El primer vino nos llevaba al Ródano norte, a un coupage de Rosanne y MarsanneUn Hermitage de intenso color amarillo con reflejos dorados, nariz intensa, ligeramente reducida en sus inicios, con aromas de manzana asada, fruta blanca madura, ligeros recuerdos a frutos secos y ahumados, con una mineralidad de fondo presente. En boca el vino es potente, bastante graso, dejando sensaciones tostadas y de fruta madura en el postgusto, con un ligero toque amargoso y una buena acidez que evita que resulte pesado. Con unas mollejas a la plancha creo que hizo las delicias de los comensales.

Segundo vino: Dugat-Py Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes 2001. Uno de los músicos que estaban en este concierto propuso tomar un buen Gevrey , cosa que por otra parte me pareció magnífica y la misma opinión la tuvo nuestro director de funciones. Pasábamos del Ródano a la Borgoña y se buscó una buena melodía en este Dugat-Py que pienso que consiguió satisfacer los deseos buscados, con una importante tonalidad en la copa el vino se muestra esplendoroso en la nariz, con abundantes registros aromáticos a lo largo de las tres horas de concierto. Frutillos rojos, especias leves y hojas secas, hongos, tierra mojada y recuerdos de hierbas aromáticas y de notas florales. En boca es un cuchillo bien afilado, con una acidez tremenda, quizá necesitado de algo más de reposo, tanino vivo y una amplitud, largura y volumen grandes. Este Gevrey me sonó francamente bien. Y con esos tacos de atún rojo, mejor.


Tercer vino: Una vuelta por los Pomeroles más accesibles nos condujo al Château Vieux-Maillet 2000. Un vino muy bien terminado y muy bebible desde mi punto de vista, sin destacar en nada pero con todo muy bien puesto en su sitio, lo cual ya hace que para mi destaque. Fruta roja y negra madura se combinan con ligeros tostados, vainillas, cacaos, y aromas florales de violetas en sus inicios. Boca sedosa, nada angulosa, de mediana persistencia, con un postgusto en donde las sensaciones florales predominan sobre otros registros. Rico, rico. La parte rítmica la pusieron unos entrecots troceados. Como Charlie Watts y Bill Wyman en aquellos tiempos. ¡Qué buenos!



Cuarto vino: Egly-Ouriet Grand Cru Millesime 1998. Fin de acto. Fin de fiesta. Fuegos artificiales para acabar con este champagne espléndido en todo su apogeo. Burbuja fina y abundante, con aromas intensos a pastel de manzana, cítricos, crema y recuerdos a polvos de talco. Boca amplia, elegante y potente, acidez magnífica, con el carbónico bien integrado y muy largo, con cierta cremosidad en el paso por el paladar. Eran los bises del concierto.
Gran sabor de boca el que nos ha dejado a los cuatro músicos que intentamos interpretar estas sintonías.

Si se preguntan quién fue el director de orquesta. Un grande: Andrés Conde en “su escenario”: Bodega Cigaleña. Como aquel concierto de Sus Satánicas Majestades en la playa de Copacabana de Río de Janeiro en el 2006 (les recomiendo que vean el DVD si les gustan los Stones): Inmenso.

Gracias y magnífica jornada.

Un saludo
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miércoles, 23 de enero de 2008

Una apacible tarde “con las Mugneret”

El teléfono no había parado de funcionar a lo largo de la semana pasada intentando coordinar las agendas de tres amigos para poder juntarnos el pasado sábado a probar unos vinos de las hermanas Mugneret.
Parecía que iba a ser un tanto difícil juntarnos los cuatro y que cada uno aportase una botella (sin saber lo que aportarían los demás) de algún vino de esta excepcional bodega de la Côte de Nuits borgoñoña. Pero a última hora, y yo creo que gracias a la inspiración de Marie-Andrée y de Marie-Christine (las hermanas Mugneret), conseguimos arreglarlo para pasar una velada muy agradable compartiendo impresiones sobre esta expresión de la Pinot Noir.

Cuatro vinos, cada uno desconocía tres, y una larga tarde nos esperaban.

Si tuviera que calificar a este Domaine lo pondría en la parte top de mis preferencias por sus excelentes propuestas a unos precios más que razonables. En ese sentido, Borgoña es peligrosa porque grandes vinos los hay, pero grandes precios también y hay que intentar andar con cierto cuidado para no liquidar demasiado pronto algunos billetes. Había ahora que ver si las expectativas altas que otros vinos probados me han causado se cumplían y se reafirmaban durante esta tarde. Personalmente, la emoción o el estado de ánimo con el que me sentaba a la mesa eran realmente altos por esa grata preferencia que comentaba hacia esta casa.

El orden de los vinos fue un poco al azar. Solamente hubo una persona que propuso que el vino que traía se sirviera en último lugar. Caso le hicimos.

La primera copa que empezamos a degustar presentaba un color rojo cereza de media capa, con nariz de buena intensidad, aromas a cerezas y ciruelas, moras, un toque como de coco y chocolate fundido, tierra húmeda, todo sin destacar demasiado pero bien integrado, sutil, elegante. En boca estaba muy sabroso, buena acidez, tanino pulido, muy envolvente y sedoso, buena estructura y persistencia. Si tuviera algo más de profundidad ya podría parecer un auténtico vinazo pero le faltaba eso.

Resultó ser el Mugneret-Gibourg Vosne-Romanée 1999.

El segundo vino me pareció muy bebible y disfrutable, con aromas de frutillos rojos y negros, un punto láctico, terroso y especiado, de mediana intensidad aromática. En boca tiene una entrada mediana, sin mucha agresividad, buena acidez y tanino bastante pulido. Bastante largo, dejando en el postgusto recuerdos de la fruta roja y avainillado. Me pareció con algo menos de gancho que el primero y apostamos a que era un genérico del 2003-2004. Fallamos en el año ya que era un 2002: Mugneret-Gibourg Bourgogne 2002

El tercer vino fue aporte del que suscribe. Se mostraba bastante primario todavía en sus inicios aromáticos. Buenos inicios a base de bayas rojas, notas ahumadas y florales, clavo y nuez moscada, un toque como de mostaza y suaves notas avainilladas y de chocolate negro. En boca el vino se muestra muy vivo, excelente acidez, profundo, con un tanino por redondearse todavía, muy largo, dejando sensaciones de bayas rojas, vainilla y florales en el postgusto. Uno dijo que le recordaba a los Chambolle jóvenes y no iba mal encaminado ya que fue el Georges Mugneret Chambolle-Musigny 1er Cru Les Feusselottes 2001. Desde mi punto de vista, como vaya envejeciendo bien hay aquí un “monstruo” de Chambolle.
El cuarto y último vino presentaba menos capa de color (había algunos años detrás en aquella botella, pensamos) y unos aromas diferentes, más matices.

Una nariz tremendamente profunda, intensa y compleja, conservando muchas notas de juventud en sus aromas de frutas rojas, aparecen recuerdos florales como de lilas y violetas, frutas negras, notas de ceniza, vainilla y cacao, y una brutal mineralidad.

En la boca el vino es bastante potente, nada que ver con los probados anteriores, pero maravillosamente elegante y equilibrado. Con grandísima acidez y un tanino presente, ofrece registros afrutados, recuerdos de su paso por barrica, muestra mucha viveza en la boca. Largo, eterno.

No sabía lo que había en la copa pero solamente se me ocurría una cosa: Clos de Vougeot. Parcela mítica con sus aciertos y fracasos (que los hay, ya que en tanto terreno hay grandes diferencias de unas zonas a otras y de unos elaboradores a otros), pero aquí me parecía que estaba ante lo mejor que me he encontrado hasta el momento de esa parcela y posiblemente entre los tres o cuatro mejores vinos que he probado de Borgoña. Se me rompían los esquemas.

Pues era un Clos: Domaine Mongeard-Mugneret Clos de Vougeot Grand Cru 1993

Simplemente inolvidable.

La satisfacción por la jornada había sido máxima y salí con la sensación de reafirmarme en lo que comentaba inicialmente sobre mi admiración ante los vinos de estas hermanas. Muy grandes.

Un saludo

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sábado, 19 de enero de 2008

Regalitos al Rey


El Rey de España cumplió 70 años: Pues Felicidades.



La Rioja le hace un regalo institucional: Perfecto



Además es un vino del 75, año en el que fue proclamado Rey: Muy bien.



Le regalan, como REGALO INSTITUCIONAL, un Marqués de Romeral de AGE. Casualidades de la vida, el presidente del CRDO Rioja es el de AGE



¿A que os mola el asunto?



Me parece tan absurdo y lamentable que el presidente de un organismo que tiene poder hasta sancionador para las bodegas sea un directivo de alguna bodega...En fin, ¿para cuándo alguien independiente y ajeno a determinados intereses particulares?



Un saludo

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miércoles, 16 de enero de 2008

Nueva imagen para la D.O.C.Rioja

Pues así es. La nueva imagen de los vinos de la D. O. C. Rioja fue presentada ayer en Madrid y parece ser que quiere representar a una artística cepa de la variedad Tempranillo.

Aquí tienen el resultado:
Un saludo
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sábado, 12 de enero de 2008

Canciones y vino


En este blog hemos hablado algo de vinos y de música. Mirando letras de canciones en donde el vino aparece en el título he encontado estas listas. Si añadís más, pues perfecto, y si es posible en cualquier idioma que se os ocurra:






Si reunimos muchas llamamos a los del Guiness. Eso sí, que nos las hagan cantar una a una y con una copa de vino en la mano :-)


Un saludo

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jueves, 10 de enero de 2008

Pared celular

A veces las partes más externas de las cosas suelen convertirse en meros elementos protectores o en envoltorios más o menos influyentes pero en el caso que nos ocupa su importancia va más allá de ser la parte externa de un microorganismo, que lo es, si no que su composición la hace determinante por diversos factores.
Sí, aquí está, lo prometido: la pared celular de las amigas levaduras que ya llevan un poco de tramas en este blog y que alguna más llevarán.

¿Y por qué es importante este “tabique” que tiene la levadura? Pues la verdad es que representa bastante porcentaje de la célula (en torno al 20%) lo que ya de por sí sería destacable pero es que, además de su papel protector que comentaba en el primer párrafo que suelen tener las partes exteriores de las cosas, en la pared celular se produce una fuerte actividad enzimática. Claro, para ver eso habría que decir que esta pared está compuesta por polisacáridos esencialmente, concretamente los llamados Glucanos. Sí, tan abundantes son que suelen copar en torno al 60% de la membrana. Pero aparte de esas cadenas de glucanos en la pared existen las llamadas Manoproteínas (formadas por la unión de polisacáridos de manosa con péptidos) en torno a un 25-50%; y luego un pequeño porcentaje de Quitina que le da cierta rigidez pero a la vez elasticidad al conjunto.
El asunto es que en toda la estructura laminar de Glucanos y en sus uniones con manoproteínas existe una abundante actividad enzimática de la beta-glucanasa, que va a ir rompiendo las láminas liberando beta-glucanos por un lado mantenidos en estado colidal sin precipitar, y por otro lado libera las manoproteínas.

Como adivinarán, esta liberación tiene un importante efecto en aquellos vinos que están en crianza bajo sus lías y es importante para conseguir evitar las llamadas “quiebras” de una forma natural, consiguiendo una estabilidad proteíca (cuando se van liberando esas manoproteínas se irán uniendo a otras proteíanas formando cadenas mucho más estables), una estabilidad tartárica (manoproteínas liberadas pueden unirse a núcleos de tartárico e impedir que crezcan y se formen precipitados), y una estabilidad oxidásica del color (interesante en tintos porque cepas de levaduras vivas pueden ir dando manoproteínas en la fermentación que se unen a antocianos y taninos formando cadenitas más largas van a estabilizar de forma más natural el color. Aunque también es cierto que hay levaduras que no las sueltan y entonces arrastran a los antocianos al fondo del recipiente donde se está fermentando y se disminuye el color).
Interesante creo yo.

Me da un poco de miedo algo que en su día autorizó la OIV y era la autorización a usar beta-glucanasas externas procedentes de hongos filamentosos para conseguir una más rápida liberación de manoproteínas. Los que me conocen ya saben que no soy muy amigo de las prisas.

Tema fuerte, tema duro, tema importante ya que junto con la membrana son las partes morfológicas de la levadura que van a desarrollar un papel más fundamental en la actividad de la misma. Serían las nominadas a los Oscars, Goyas o César.

Un saludo
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lunes, 7 de enero de 2008

IEC 7



En esta ocasión la gente de Vadebacus nos proponía que resaltáramos los "vinos de estas Navidades". Suelen ser épocas de excesos, grandes comidas, grandes encuentros y a veces grandes vinos. Pues en mi caso debo decir que han sido unas Fiestas bastante tranquilas en lo que a vinos se refiere. Poca cantidad (mucha agua) y si tuviera que resaltar algo sería el Georges Roumier Chambolle-Musigny 1995.


Bastante viveza la que se aprecia en esa botella, con una nariz intensa, con aromas de cerezas rojas, tabaco, matices de chocolate, especias, hojas secas, tierra húmeda. Muy interesante. En boca está todavía muy vivo, con un tanino firme, buena acidez, postgusto sedoso, elegante, seductor, de marcado carácter mineral y afrutado. Buena persistencia.


Un magnífico "village" de uno de los, para mi, más grandes productores de la Borgoña. Totalmente recomendable y tomado plácidamente entre los finales del 2007 y los comienzos del 2008.
Un saludo
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