sábado, 2 de febrero de 2008

Unas horas en Pessac (Francia)

A las 9.30 de la mañana el croissant y el café con leche me estaban sentando de maravilla en aquella brasserie perdida en cierta calle de Pessac. El trayecto entre Logroño y esa pequeña localidad cercana a Burdeos había transcurrido sin incidentes y Las Landas nos habían dado la bienvenida entre rectas interminables y bosques que se abrían camino entre una espesa niebla a ambos lados de la autopista. 400 kilómetros separan la capital riojana de la capital del Garona por lo que es una distancia accesible para aprovechar un día y dar una pequeña vuelta.

El timbre de Château Haut Brion lo pulsamos puntualmente a las 10.00 a. m., hora a la que estábamos citados para conocer este mítico templo vitivinícola. La niebla empezaba a levantar y las viñas que rodean al Château se empezaban a mostrar en todo su esplendor. Algunas ya podadas, otras todavía en espera. Algunas viejas, otras recién replantadas como nos explicaron.
El Château es acogedor, con una maqueta en la entrada de todo lo que tienen: explicación de todas las parcelas, de sus suelos, de sus diferentes “terroirs”, de qué va para Haut Brion, de que destinan a La Misión-Haut Brion, de las parcelas cuya uva para sus otros vinos, etc.

Según entras a la izquierda se encuentra la parte de vinificación. Depósitos de acero inoxidable divididos en dos, para realizar en la parte superior la fermentación alcohólica y la maceración, y en la parte inferior la maloláctica.
Estuvimos mucho hablando de la forma de vinificación, de lo que ellos entienden cómo debe hacerse (muy interesante porque luego visitamos por la tarde otro Château que operan de forma totalmente distinta y sirve para comparar dos estilos muy diferenciados) y de su forma de entender este mundo del vino.
El patio interior es precioso, con unas vistas del Château y de las diferentes zonas de la bodega que te dan cierta sensación de paz y tranquilidad. El laboratorio es pequeño pero bien suministrado, con un importante mapa de los suelos de la propiedad presidiendo cualquier trabajo, así como la zona en donde ellos mismos trabajan las barricas junto al propio proveedor tonelero. Eso, sin duda alguna, es un privilegio que pocas bodegas se pueden permitir. Controlan absolutamente todos los procesos.

La nave de barricas queda a la derecha según entras, justo en frente de la de elaboración. Entre 18 y 22 meses someten al vino a su envejecimiento. Hablamos de prensados, de trasiegos, de tostados, de podas, de maceraciones pre y post fermentativas, de levaduras, de temperaturas, de humedades, de historias de aquí y de historias del más allá.

No probamos vino. No era el objetivo. Nos dijeron que como íbamos a visitar también su otro Château La Misión-Haut Brion, allí nos darían algo para probar a ver qué nos parecía.
Agradecer el trato, la paciencia ante las preguntas, y el hacernos sentir muy a gusto en esta visita, tanto en la viña como en el Château.
El Château La Misión-Haut Brion está prácticamente en frente del anterior y pertenece a la misma propiedad. Digamos que todo el proceso de elaboración es exactamente igual que en Haut Brion y la diferencia radica en las parcelas de origen de la uva. Bonitos jardines, bonita capilla anexionada y un estilo de sala de barricas similar al de su vecino Château. También hay que decir que el trato en la visita fue magnífico. Me hizo gracia su sorpresa cuando estuvimos hablando de densidades de plantación (ya saben que es que soy muy pesado con esto). En fin, muchos temas sobre la mesa.

Tienen una veleta con un barco, símbolo de unión comercial entre diferentes pueblos. Antes tenían puesto un barco más grande pero se les vino abajo y ahora lo tienen en una salita donde estuvimos probando unos vinos. Lógico y normal que se les cayera después de ver semejante armatoste :-)). La foto es ilustrativa.


Château Haut Brion 2004 y Château La Misión-Haut Brion 2004 se muestran en la copa de forma bastante diferente. Mucho más amable, abierto, bebible, disfrutable el segundo que el primero, al menos para mi gusto. En el primero, la timidez y la madera son dos notas que se aprecian a simple vista. Sí, madera fina pero algo en exceso. El segundo está más redondo, más primario, más envolvente. Ambos con grata acidez, estructura y tremendamente largos en el paladar. Minerales, frutillas rojas y negras, especias, chocolate, pan tostado, caco son registros que vamos encontrando mientras hablamos del clima, del suelo, de las uvas y dejamos que los vinos se vayan abriendo, si es que se abren, cosa que al primero le cuesta. Nos comentan que ellos también prefieren ahora La Misión porque está como más hecho pero que auguran más recorrido al Haut Brion. No sé, que me lo cuente otro cuando los pruebe allá dentro de no sé cuantos años.

Aún no comprando ninguno a esos precios que circulan por ahí no aptos para bolsillos menores, me decantaría por el segundo.
Un giro de 180º supuso la entrada a Château Pape-Clement, propiedad del señor Magrez junto a otras treinta y tantas bodegas por el mundo. Espléndido edificio rodeado de su bonito viñedo cercado y con una concepción en la elaboración diferente a la de sus vecinos. Tinos de roble, malolácticas en barrica, maceraciones pre-fermentativas, más variedad de barricas…Todo algo diferente.
La visita fue algo más fría que las primeras pero igualmente interesante. En el jardín a mano derecha se abre la nave de imponentes tinos de roble con sus mesas de selección, todo tremendamente limpio y bien expuesto, al igual que la de barricas, con diferentes métodos de trabajo que los de las otras dos visitas realizadas.

Incluso tienen tienda con vinos de diferentes zonas. Todo un poco más comercial. Probar el Pape-Clement de la última añada que están comercializando: 10 €. Pues no sé cómo está porque no lo probé.

Le Clementine (2º vino) estaba un poco caliente servido. Pero como ya dije, no eran los vinos el objetivo de las visitas. Además, había que coger el coche de vuelta a España después de estas agradables horas pasadas viendo viñedo, tres históricos Château y escuchando cosas interesantes.
Los 400 kilómetros de vuelta supusieron un cierto debate en el coche.









Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)

3 comentarios:

La Guarda de Navarra dijo...

Excelente manera de pasar un día. ¡Y vaya día!
Cualquier día de estos me animo.
Felicidades por saber aprovechar el tiempo.

IGLegorburu dijo...

Pues hombre, efectivamente todo es animarse. Y eso que lo tienes algunos kilómetros más cerca...

Un saludo

J. Gómez Pallarès dijo...

Estpuenda cita, sin duda. Pena que sean tan cicateros en el comentario y cata de los vinos, aunque no fuera el objetivo...
Joan