sábado, 20 de octubre de 2007

IEC 5: White Power & Culture Fussion: El resumen


La 5ª Edición de Iberoamérica en Cata ha llegado a su fin y en primer lugar quería agradeceros a todos vuestra participación. Para mi ha sido divertido e interesante. Haciendo un pequeño resumen de las diferentes aportaciones nos encontramos con “cositas” curiosas.

Centrándonos primero en los dos vinos, La Guarda de Navarra apostó por la variedad Albariño en la D.O. Rías Baixas gallega. Su primer vino fue un Alberto Nanclares Albariño 2006 en donde nota la frescura tan deseada en estos vinos, con una nariz franca en aromas anisados y fruta blanca, manzana, melocoton o albaricoque con toques minerales, notas saladas y perfumadas, talco, sobre un fondo tenue de lías.

Por el lado del blanco con madera nos propone Soverribas de Nanclares Cosecha 2004, elaborado por la misma bodega (Bodegas Nanclares) en tinos de 2000 litros de roble francés. Se aprecian grandes diferencias respecto al anterior ya que nos indica que la madera está bien presente desde sus inicios, y que el vino presenta menos frescura pero más seriedad aún perdiendo muchos matices varietales. La conclusión que obtiene es algo con lo que estoy de acuerdo en mis propias percepciones y es que la madera en el albariño enmascara los interesantes matices varietales, y prefiere aquellos que usan lías e inox. Yo también me subo a ese carro.

A continuación llegó Roco&Wines con otra versión diferente de la misma uva Albariño. Ha escogido a la Bodega Palacio de Fefiñanes, bien cerquita de su área geográfica para proponernos en primer lugar el Albariño de Fefiñanes 2006. Su nota de cata apunta de nuevo hacia el carácter varietal de albariños jóvenes, con aromas frescos, de fruta blanca, cítricos, florales, herbáceos, lima y tropicales, repitiéndose esta frescura en el paso del vino por la boca.

El segundo vino que nos propone es el Fefiñanes 1583 2006, con una crianza de 5 meses en barrica. Su nota de cata es esclarecedora: “En copa presenta color pajizo muy suave con tonalidad ligeramente verdosa, en comparación con el anterior el color es mucho más pajizo que dorado y más suavizado.
En nariz también nos aporta frescura, notas florales, un ligerisimo toque tostado (de azucar quemado), la fruta blanca también aparece pero más madura y no tan fresca, también aparecen matices de frescura herbal, y cremosidad (toque de pasteleria), aparecen de nuevo matices citricos y lima.
En boca es muy sedoso, más untuoso que el anterior, se encuentran notas de frutas exóticas incluso por encima de las de fruta blanca, una acidez increiblemente equilibrada, de nuevo cremosidad y citricos.”

Carlos llega a la misma conclusión que La Guarda y es que el paso por madera hace perder ciertas características varietales tan interesantes en muchos albariños. Pues nos seguimos empeñando en meterlos en barrica en este país. Cambien, por favor.


Manuel Camblor llega con un giro de tuerca. Basándose en la uva Chenin Blanc ofrece dos propuestas curiosas ya que provienen de Sudáfrica: Raats, Chenin Blanc “Original” Unwooded, Stellenbosch, Sudáfrica 2005 y el Raats, Chenin Blanc, Stellenbosch, Sudáfrica 2006. Aunque para ir a las raíces más clásicas de la Chenin puso también sobre la mesa el François Pinon, “Cuvée Tradition”, Vouvray 2006.

El primer vino sudafricano del 2005 apunta claramente hacia notas varietales de la chenin pero demasiado simple apunta Manuel: “El “Original” 2005 de Raats viene con tapón de rosca. El color es pajizo claro con brillo verdoso. En un principio hay un poco de peste reductiva que se va eventualmente, aunque no del todo. En ese sentido, comienza un poquito impulcro. Aromas de piña, kiwi y cáscara de manzana, con notas de flores blancas y arena caliente. En boca es afrutado, pero completamente seco. Buena estructura, con acidez viva y un toque de amargor en el posgusto que lo hace parecer un poco áspero. Sencillo, fácil de beber y con buena persistencia, si uno no pide mucho. Hay algo de aspirina triturada en el posgusto. Es decididamente chenin blanc, eso se lo doy, pero en un plan simplista que me deja lejos de la satisfacción.”

Su segundo vino sudafricano parece que muestra cierta falta de estructura y complejidad, un tanto hueco y llano. “El Chenin Blanc 2006 viene, extrañamente, bajo corcho. ¿Habrá aquí una señal no muy oculta sobre lo que se pretende con este vino a diferencia del “Original”? El color es similar al del otro, pero ligerísimamente más dorado. En la nariz la fermentación en barrica de un 20% del material (curiosamente, sólo un 10% de las barricas eran nuevas, el resto siendo hasta de sexto año; el 80% del mosto se fermentó en inox) se nota inmediatamente en una nota dulzona de crema de vainilla, en un vino que es, por todo lo demás, muy similar al “Original” pero más suave, con menos acidez obvia y sin la reducción. Tras la vainilla vienen discretamente piña, melocotón blanco y té verde. En boca es cremosito y llano. Se te queda en la parte de alante del paladar con fruta compacta y simplona y no va más lejos. Se siente hueco. El roble en realidad no es el problema, sino la falta de estructura y sustancia.”

En ese momento recurren al Chenin de Pinon y es por el apuesta, y recomienda que si de verdad queremos un Chenin de verdad debemos acudir al Loire. Sin duda Manuel, te haremos caso: “Aromas purísimos de manzana, madreselva, agua de lavanda, tiza, anís, menta, cera, jengibre cristalizado y fruta de pan. Una nariz sutilmente compleja, dulce y atractiva. En boca es mucho más ligero y menos dulce que el tremendo 2005 (el 2006 fue problemático en Vouvray y en casi todas las zonas aledañas), pero no deja de ser bellísimo. Toronja rosa, manzana, naranja y melocotón con acentos de alcanfor y una pronunciada mineralidad. Posgusto largo y expansivo, que te agarra la lengua y el paladar completos y no los suelta”

elbaranda llega con la uva Chardonnay, tan característica de la Borgoña blanca y tan tratada universalmente. En este caso nos propone una versión sin madera en la D.O. Cariñena y una versión con madera en la D.O.Navarra.
El primer vino corresponde a Bodegas Añadas y es el Care: parece que llega cítrico y con aromas algo tropicales. En boca, apunta que tiene elegancia, untuosidad y un final algo amargoso.
El segundo vino es un Castillo de Monjardín 2002 con crianza de 3-4 meses en barrica de roble francés Allier: “Color amarillo con menisco dorado. Lágrima fina, lenta y densa.En nariz aromas a fruta amarilla -melocotón-, orejones, notas ahumadas, mantequilla y apuntes de mandarina.En boca muestra muy buena acidez, untuoso -esa crianza en lías-, de buen ataque, recorrido e intensidad. Retrogusto marcado por las notas frutales y ahumadas”

Gilberto Pagua y su Casa de Antociano nos pide un poco de mano izquierda para aceptarle dos Cabernet Sauvignon en su versión Red Power en vez de White Power. Allá vamos Gilberto. Queremos ver tu Red Power.
Gilberto nos sugiere un
Baron Philippe de Rothschild Cabernet Sauvignon 2006, en el que apunta que el color de este vino es un rojo no muy fuerte con bordes claros, se notaba el brillo que se suele presentar cuando el vino no ha pasado por barrica.El olor fue agradable y no invasivo ni saturado.El sabor fue muy bueno tomando en cuenta que es un varietal joven, no era muy fuerte pero era persistente.
Nos sugiere tomarlo con algún surtido de quesos para no cansarnos de abrir botellas.
El segundo vino es un
Baron Philippe de Rothschild Cabernet Sauvignon Reserva 2006, con un pase por barricas de 6 meses. Comparándolo con el vino anterior Gilberto apunta que el color es algo más oscuro y mucho menos brillante. El olor es mucho mas intenso, con más presencia de frutas y a pesar de que hay pase por madera no se siente. El sabor es más astringente con mucha más persistencia. Apunta como vemos diferencias importantes y recomienda este segundo vino ideal con una parrilla o carnes asadas y/o bien condimentadas. No lo recomienda para largos consumos porque puede llegar a saturar.

Sobrevino propone diversas comparaciones. Empezamos en el Loire y la Muscadet. Propone un Expression de Granite, Muscadet-Sèvre-et-Maine, 2002 de Guy Bossard (Domaine de l’Ecu) como el vino que no ha olido madera y apunta que se trata de un vino de color amarillo dorado pálido que apenas denota evolución en la fase visual. "La nariz de este vino es muy seca. Inicialmente se muestra algo tímido, pero a medida que se airea y sube algo la temperatura de la copa comienza a desplegar todo su arsenal mineral. El polvo de piedra es aquí protagonista, por encima de algunos apuntes florales. En boca es tremendamente mineral, con una acidez cítrica (lima) que anuncia que el vino tiene cuerda para rato. El final es larguísimo, con recuerdos amielados."

A la vez sirvió un Domaine de l’Ecu Cuvée Finement Boisée, Muscadet-Sèvre-et-Maine, 2002. Sus aportaciones las recoge perfectamente:” El aroma de este vino es más penetrante desde un inicio, con obvia presencia de madera. Yo diría que no se trata de madera 100% nueva, pero no he podido encontrar información al respecto, y definitivamente está mejor integrada que en la añada 2005 que tomé recientemente. Los aromas de vainilla y azúcar levemente quemado están presentes acompañando a una bonita fruta fresca. En boca está presente la gran acidez marca de la casa, dejandose notar la madera si bien no tanto como en nariz. El final se cierra con un retrogusto de cítricos, vainilla y canela. Es un vino que se deja beber, pero resulta algo desconcertante, con una nariz y una boca que situaría más facilmente en Borgoña que en el Loira. Personalmente, por el mismo precio (9 euros), me quedo con el Granite.”

Su sorpresa llega al retomarlo con mucho más tiempo y ver la evolución del vino.

Una segunda comparativa que nos propone es con la uva Albariño y Bodegas Zárate. Zárate Albariño, Rías Baixas, 2006 y Zárate El Palomar, Rías Baixas, 2005. Su conclusión en esta comparativa de albariños de la D.O.Rías Baixas es que un trato muy moderado de la madera nos permite preservar el carácter del vino.

Encima nos propone una prórroga a base de Godellos de la D.O.Valdeorras: Sus apuntes se basan en el
Guitián, Valdeorras, 2005 que se muestra como un vino muy correcto, agradable, al que no se le pueden hacer grandes reproches. Muy competente se muestra también el Guitián sobre lías, Valdeorras, 2005. Este es un vino con mayor peso y tacto más graso, proporcionados por la crianza sobre lías, pero que como el anterior tampoco ha pasado por madera. Ambos los compara con el Guitián Fermentado en Barrica, Valdeorras, 2005 que se cría durante 6 meses en barricas de roble americano. En este caso, y al contrario que pasaba con los albariños, no recomienda el paso por barrica ante las sensaciones percibidas. Interesantes reflexiones.

Por último, un breve comentario de mi aportación a base de Sauvignon Blanc en el Loire. Michel Vattan y Pascal Cotat, dos vinos diferenciados: Michel Vattan Sancerre 2006 y el Pascal Cotat Mont Damnés 2004. Mucho más complejo el segundo que el primero, con gran potencial de guarda, con diferentes precios, diferentes conceptos. Pero ambos interesantes, cada uno en su estilo.

Hemos visto Albariños, Chenin Blanc, Chardonnay, Godello, Muscadet, Sauvignon Blanc y un apunte tinto de Cabernet Sauvignon. Creo que no ha estado mal la jornada.


Respecto a la segunda parte cultural de la Edición, aportaciones muy diversas y realmente entretenidas.

La Guarda de Navarra nos propone a dos grandes del Jazz Charlie Parker y a Dizzi Gillespie en Bebop, así como el libro biográfico de Ayaan Irsi Ali, “Mi vida, mi libertad”.

Roco&Wines nos apunta que debemos escuchar a James Blunt así como leer Shiké (Samurais,dragones y zinjas) de Robert Shea magnífico libro y Samurai de Hisako Matsubara preciosa historia de amor. Desde luego dos propuestas exóticas y diferentes de lectura.

Manuel Camblor nos propone en este caso que escuchemos el disco
Varios Artistas, What It Is! Funky Soul and Rare Grooves 1967-1977” Un disco “negro” para una jornada de blancos. Bonita contraposición.

En este caso
elbaranda ofrece una película de mis admirados Hermanos Marx: “Una noche en la Ópera”. Gracias Mario, irrepetibles. Me la voy a poner de nuevo próximamente para volver a recordar esos diálogos atemporales. Así mismo nos propone leer algo serio y de suspense como es “El secreto de Christine” de John Banville bajo el seudónimo de Benjamin Black, y escuchar a Manhattan Transfer.

Combinaciones deliciosas.

Gilberto Pagua nos trae aquí un disco del trío de Toronto Apostle of Hustle. Su disco se llama Nacional Anthem of Nowhere. Música canadiense en forma de “caos ordenado” como apunta.

Sobrevino apunta a Björk y su disco Vespertine como propuesta musical que no debemos perdernos y a ello le añade que debemos leer el título “Cisnes Salvajes” de Jung Chang sobre la historia de China a través de las vivencias de una familia.


Mi pequeña aportación musical trató de buscar un “blues & rock” blanco a base de Clapton y amigos a través del concierto mítico que dieron en el Rainbow en 1973. Música de origen negro (me sigue pareciendo tremendo el Crossroads de Mr.Robert Jonson), tocada por blancos en el White Power, contraposición musical a la propuesta de Manuel. Divertido.

¡Bonita diversidad!


Por último, ceder el testigo a Mario, el amigo salmantino que nos propondrá la 6ª edición de IEC en su blog

elbaranda. Esperamos a ver con qué nos sorprende, que seguro que nos hace pasar un buen rato.


Un saludo

7 comentarios:

Sobre Vino dijo...

Iñaki,

Gracias por hacer de anfitrión. ¡Qué rapidez para elaborar el resumen! El tema ha resultado muy interesante. Enhorabuena.

Solo añadir que siempre he pensado que la albariño se expresa infinitamente mejor sin madera de por medio. Creo que es una uva privilegiada que puede dar vinos de altura. A Do Ferreiro, Fefiñanes, o Lusco me remito.

Pero este Zárate es el primer albariño con paso por madera que me ha convencido. El uso de la misma es muy juicioso, eso sí, como explico en el post.

Un abrazo,

Sobre Vino

Gabriel Haro dijo...

Interesante los comentarios sobre los vinos y gran disco el que has elegido, este de Clapton con su reencuentro alos escenaros tras sus problemas con las drogas. Un disco que lo acompañan grndes musicos como Pete Thownsend, etc.

Carlos Rodriguez dijo...

Iñaki, respecto al uso de la madera con la albariño, entiendo que es más por factores "marketinianos" que por factores cualitativos, ya que es una variedad que no necesita ni mucho menos el paso por madera, cierto es que se suaviza su acidez, pero lo mismo se puede hacer sin el paso por madera tal y como muestran grandes albariños sin madera, pero bueno si le damos x meses y podemos venderlo por el doble ¡¡!!.
Ahora, debo meterme de lleno con albariños con crianza sobre lias, aunque no hay muchos creo que me sorprenderan más gratamente que el paso por madera.
Por cierto, a todos los amigos bloggeros, hemos caido en la participación, milagro que amigos como sobre vino han cogido el relevo de Clambor con el numero de vinos, jaja, ahora en serio, se han caido algunos "historicos", esperemos recuperarnos en la sexta edicion.
Saludos
Carlos

manuel dijo...

Excelente trabajo, Iñaki. Para mí el problema de las levaduras y el deseo de tratarlo a plenitud, en mi blog y en conversaciones con elaboradores, será lo mejro que ha salido de esta versión de IEC. Creo que es hora de enfocar el asunto, a ver cuánto es verdadera necesidad, cuanto es marketing, y cuanto es ajustar por las sandeces ideológicas que llevan a tener que recurrir a "superlevaduras". Creo que es interesantísimo...

En cuanto a la diferencia que hace la madera... Creo que tendríamos que hacer unas sesiones adicionales para determinar el efecto de madera con distintos niveles de uso. Por ejemplo, pienso en un mont´øn de rieslings y veltliners austriacos que bebo con infinito placer y que ensalzo por su pureza. "Ven madera" en el sentido de serfermentados en tinos viejos que, al fin y al cabo, son de roble. Pero la madera no los impacta en lo absoluto )a propósito de tu art´ˆculo, también en Sancerre se da eso; el verdadero grande de nombre Vatan, Edmond con una sola "t", por ejemplo, usa toneles neutrales, si mal no recuerdo). En cambio, tenemos vinos como los Gravonias y Tondonias blancos, que viven en madera vieja, pero que presentan bastante de madera.

Nada, cosas que me vienen a la mente...

M.

IGLegorburu dijo...

Sobrevino y Carlos, estoy de acuerdo. Para mi es la crianza sobre lías la que aporta mayor complejidad y respeta todavía más el carácter varietal de los albariños. El problema, y seguro que tú Carlos lo conoces mejor que yo, es que a los elaboradores les ha dado por "hacer" (nótese que lo pongo entrecomillado) vinos fermentados en barrica, ya sea por marketing, por incrementos de precio o vete tú a saber las razones. Todo eso me ha llevado a alejarme un poco de lo que en otro momento consideré los blancos más interesantes que se podrían obtener en España...Quedan honrosas excepciones. Ojalá cambien.

Manuel, el tema levaduras es muy interesante y da para mucho. Puede resultar un poco lioso si entramos en temas de rutas enológicas y posibles desviaciones de las mismas. Da para hacer seminarios sobre ello. Pero me apunto a tratar el tema.

En el asunto madera tengo mis impresiones. Para mi, la clave de esos blancos que comentas que fermentan en madera, así como otros vinos envejecidos largo tiempo en barrica...radica en el simple hecho de la porosidad de la misma. Al ser madera vieja, es mucho menos porosa lo que hace que el intercambio de oxígeno con el exterior se produzca de forma mucho más pausada y tranquila. Eso hace que todas las polimerizaciones entre las cadenitas de polifenoles del vino y de la madera se vayan ensamblando poco a poco formando cadenitas más largas, lo que al final hace que veamos a ese tipo de vino como mucho más redondos, con más volumen, sedosidad, etc. Lógicamente, en la madera nueva esa microoxigenación se da de forma más rápida y el vino evoluciona de forma más acelerada, con lo que eso supone.
Es como un ejemplo que te puse hace poco de hacer unas alubias lentamente en un caldero al fuego, o cocerlas en el microondas o en la olla a todo meter (salvando las distancias).
Al menos, es como lo percibo en lo que voy probando en las elaboraciones. Y luego, claro...la uva que metas. Fundamental. Cada caso es un mundo y las generalizaciones son odiosas.
Un saludo

elbaranda dijo...

La verdad es que has puesto el listón alto, Iñaki.
Bueno, el guante está lanzado ya en mi blog. Espero que sea interesante para los IECblogueros ;-)

J. Gómez Pallarès dijo...

Muy interesantes los comentarios, tu resumen y las respuestas que leo aquí, sobre todo la de los efectos de la madera vieja (menos porosa, evidentemente) sobre la polimerización del vino. Cuando yo estudié eso, me insisitían mucho en el valor que suponía "alargar" esas cadenas para conseguir el efecto que tan bien describes (un vino redondo, más sedoso, de taninos más largos y pulidos).
Lamento mucho, Iñaki, y me disculpo en público, no haber sido capaz de acudir a tu convocatoria. Muchos viajes y poco tiempo y calma para proponer algo a la altura de lo que ideaste. Me tenía que pasar, claro: haber lanzado yo la idea de IEC y no poder acudir a una de sus convocatorias.
En fin...felicidades por este resumen y por tu idea y, vaya, intentaré ya poder volver a acudir donde Baranda para la #6.
Saludos cordiales,
Joan